"Programa Pagus a Cádiz 2005""  

 

Objetivos del Aula

“El cambio, la continua intervención,
es el sino, se quiera o no, de la Arquitectura.”
Rafael Moneo

El desarrollo de un curso de intervención arquitectónica en centros históricos debiera partir de algunos principios enunciados con claridad.
El bien fundamental digno de protección y mejora es la Ciudad, que es el producto de la concentración, comunicación y esfuerzo cultural de la gente.
Hoy día la ciudad se desparrama sobre el territorio con un alto coste energético. La ciudad antigua se reconoce en muchos casos como la ciudad mejor, menospreciando la ciudad reciente, víctima de la construcción acelerada y del negocio inmobiliario.
La vuelta de la mirada sobre la ciudad antigua se debe en muchos casos al olvido intencionado de lo que se considera irresoluble: los problemas de la ciudad reciente. No es aconsejable este olvido, ya que ambas ciudades necesitan intervención transformadora para mejorar las condiciones de vida de la gente.
El olvido de la ciudad reciente y la concentración de los esfuerzos en la ciudad antigua puede ser muy perjudicial para ésta, puesto que muchos de sus problemas sólo pueden resolverse en el tratamiento de las relaciones de la ciudad histórica con toda la ciudad y el territorio.
La Arquitectura siempre ha sido una transformación de lo preexistente para su mejora. La actividad de “rehabilitación” no es por tanto una disciplina aparte de la propia Arquitectura. El método del proyecto arquitectónico ha de aplicarse por tanto a las actividades de rehabilitación sobre la ciudad y sus edificios.
Hoy se aplica el término “rehabilitación” a los edificios y a las ciudades. “Rehabilitar” es volver una persona o cosa a su antiguo estado, no es cambiar ni mejorar. Este concepto se utiliza hoy con gran confusión. Desde los que exigen un respeto absoluto a todos los elementos que han llegado hasta nosotros hasta los que entienden la vuelta al pasado como reconstrucción imitativa.
Ambas tendencias son nefastas para la Arquitectura, cuya razón de ser está en la intervención transformadora que integre los elementos valiosos y significativos anteriores con lo nuevo, para proyectarlos hacia el futuro con nueva vida.
La Arquitectura siempre es transformación. Los materiales heredados de la ciudad histórica y también de la ciudad reciente son algo con lo que trabajar, al igual que programas, necesidades sociales o condiciones topográficas o climáticas. Es preciso por tanto el conocimiento de estos materiales: la arquitectura heredada, las condiciones sociales e impulsos que la hicieron posible, los conocimientos e ideas que las fraguaron, pero también las razones constructivas, así como la evolución de todo ello en el tiempo y su lectura actual a la luz de las condiciones contemporáneas.
Es preciso superar el término “rehabilitar edificios” para hablar de la recuperación de nuestras ciudades como espacios de vida, empeño que se realizará mediante recuperación de edificios, transformación crítica de los mismos, pero también y muy especialmente mediante sustitución y obras de nueva planta. La inserción de la Arquitectura Moderna en nuestras ciudades antiguas es imprescindible. Estas actividades han de estar combinadas y coordinadas de tal manera que la complejidad y sutileza de las operaciones permita el mejor resultado. Intervención y conservación no son líneas antagónicas sino complementarias e indispensables entre sí.