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Objetivos del Aula
“El cambio, la continua intervención,
es el sino, se quiera o no, de la Arquitectura.”
Rafael Moneo
El desarrollo de un curso de intervención arquitectónica en centros
históricos debiera partir de algunos principios enunciados con
claridad.
El bien fundamental digno de protección y mejora es la Ciudad, que
es el producto de la concentración, comunicación y esfuerzo cultural
de la gente.
Hoy día la ciudad se desparrama sobre el territorio con un alto
coste energético. La ciudad antigua se reconoce en muchos casos como
la ciudad mejor, menospreciando la ciudad reciente, víctima de la
construcción acelerada y del negocio inmobiliario.
La vuelta de la mirada sobre la ciudad antigua se debe en muchos
casos al olvido intencionado de lo que se considera irresoluble: los
problemas de la ciudad reciente. No es aconsejable este olvido, ya
que ambas ciudades necesitan intervención transformadora para
mejorar las condiciones de vida de la gente.
El olvido de la ciudad reciente y la concentración de los esfuerzos
en la ciudad antigua puede ser muy perjudicial para ésta, puesto que
muchos de sus problemas sólo pueden resolverse en el tratamiento de
las relaciones de la ciudad histórica con toda la ciudad y el
territorio.
La Arquitectura siempre ha sido una transformación de lo
preexistente para su mejora. La actividad de “rehabilitación” no es
por tanto una disciplina aparte de la propia Arquitectura. El método
del proyecto arquitectónico ha de aplicarse por tanto a las
actividades de rehabilitación sobre la ciudad y sus edificios.
Hoy se aplica el término “rehabilitación” a los edificios y a las
ciudades. “Rehabilitar” es volver una persona o cosa a su antiguo
estado, no es cambiar ni mejorar. Este concepto se utiliza hoy con
gran confusión. Desde los que exigen un respeto absoluto a todos los
elementos que han llegado hasta nosotros hasta los que entienden la
vuelta al pasado como reconstrucción imitativa.
Ambas tendencias son nefastas para la Arquitectura, cuya razón de
ser está en la intervención transformadora que integre los elementos
valiosos y significativos anteriores con lo nuevo, para proyectarlos
hacia el futuro con nueva vida.
La Arquitectura siempre es transformación. Los materiales heredados
de la ciudad histórica y también de la ciudad reciente son algo con
lo que trabajar, al igual que programas, necesidades sociales o
condiciones topográficas o climáticas. Es preciso por tanto el
conocimiento de estos materiales: la arquitectura heredada, las
condiciones sociales e impulsos que la hicieron posible, los
conocimientos e ideas que las fraguaron, pero también las razones
constructivas, así como la evolución de todo ello en el tiempo y su
lectura actual a la luz de las condiciones contemporáneas.
Es preciso superar el término “rehabilitar edificios” para hablar de
la recuperación de nuestras ciudades como espacios de vida, empeño
que se realizará mediante recuperación de edificios, transformación
crítica de los mismos, pero también y muy especialmente mediante
sustitución y obras de nueva planta. La inserción de la Arquitectura
Moderna en nuestras ciudades antiguas es imprescindible. Estas
actividades han de estar combinadas y coordinadas de tal manera que
la complejidad y sutileza de las operaciones permita el mejor
resultado. Intervención y conservación no son líneas antagónicas
sino complementarias e indispensables entre sí.
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